Esta campaña muestra un escenario distinto al de la anterior, con cultivos que crecieron bien y que tienen grandes posibilidades de una buena cosecha, por lo que exige monitoreo intensivo de qué es lo que sucede en su componente sanitario.

Los relevamientos realizados por los técnicos de la Sección Zoología Agrícola de la Eeaoc durante enero del corriente año en el NOA muestran que la presencia de la chicharrita del maíz (Dalbulus maidis) es muy inferior a la registrada en 2024, año de máxima presión de la plaga.

En la mayoría de las zonas monitoreadas, como San Agustín, Tucumán e Isca Yacu, Santiago del Estero, los niveles fueron bajos. Sin embargo, en algunos lotes de Los Altos, Catamarca se detectaron aumentos puntuales que obligan a mantener la vigilancia.

Durante enero de 2026, el avance de la cosecha del maíz primaveral favoreció la migración de adultos hacia lotes vecinos con maíz estival en estadios iniciales, generando incrementos poblacionales rápidos y localizados. Ante este escenario, los técnicos recomiendan reforzar los monitoreos, especialmente en cabeceras y zonas cercanas a predios ya cosechados, y actuar de manera temprana, cuando las poblaciones aún son bajas y el control resulta más eficaz.

Históricamente, Spodoptera frugiperda ha sido la principal plaga del cultivo de maíz, debido a su alto potencial reproductivo y gran capacidad migratoria, lo que le permite atravesar varias generaciones a lo largo del ciclo del cultivo. Durante la campaña 2026, la tecnología Vip3Aa20 comenzó a mostrar fallas de control, una situación que ya se manifiesta con mayor intensidad en regiones como el Litoral y el NEA.

“En el NOA, si bien el escenario aún es incipiente, se registraron señales de alerta que refuerzan la necesidad de no confiarse y sostener monitoreos frecuentes, incluso en maíces que incorporan eventos Vip3Aa20”, explicó el especialista Franco Scalora desde la Eeaoc.

Plaga reincidente

Por último, Helicoverpa zea volvió a cobrar relevancia en esta campaña, con alta actividad de adultos y mayor incidencia en los maíces primaverales, un escenario que anticipa un potencial impacto significativo sobre los maíces estivales. A este contexto se suma el cambio de susceptibilidad observado en campañas recientes frente a eventos transgénicos que expresan la proteína Vip3Aa20. Los técnicos remarcaron la necesidad de reforzar los monitoreos, especialmente en etapas críticas como R1, ya que la plaga ovipone sobre estigmas tiernos y permanece muy poco tiempo expuesta.

Por este motivo, las decisiones de control deben ser rápidas y precisas, para evitar que el insecto ingrese al interior de la espiga, donde su manejo se vuelve mucho más complejo.

En síntesis, la campaña 2025/2026 de maíz y sorgo en Tucumán y zonas de influencia presenta un arranque altamente favorable desde el punto de vista climático y agronómico, con muy buenas reservas hídricas y temperaturas moderadas que acompañan el desarrollo vegetativo. No obstante, el seguimiento cercano del cultivo y la toma de decisiones oportunas seguirán siendo determinantes, especialmente en lo referido al control de malezas y al monitoreo sanitario, en un escenario que todavía debe atravesar etapas críticas antes de definir el resultado productivo final.